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30 Abr 2015

Autismo, música y emociones.

Existen actualmente varios artículos científicos que tratan sobre la capacidad que poseen las personas con autismo de procesar y comprender estados emocionales en la música. Este material nos ayudaría como punto de partida para respaldar a la musicoterapia como disciplina privilegiada para ayudar a la personas con trastorno del espectro del autismo.

 

Habilidades sobre el procesamiento de la emociones en la música.

Martos, j. (2012) define al autismo como un espectro de trastornos del comportamiento caracterizados por un grave déficit en el desarrollo, que se percibe a partir de dos componentes específicos que presenta la persona con trastorno del espectro del autismo (TEA).

El primer componente referido a los déficits sociales y de comunicación y el segundo relacionado con la existencia de patrones de actividades, intereses y comportamiento restringidos / repetitivos.

Se califica como «espectro del autismo» ya que la noción de espectro determina variaciones en el nivel de afectación del lenguaje, inteligencia y severidad que presenta la persona desde la infancia temprana.

“A pesar de la variabilidad intersubjetiva, los dramáticos impedimentos en las habilidades socio comunicativas son el núcleo del trastorno del espectro del autismo” (Caria, Venutti & De Falco 2011 p 2838). Si bien existe un déficit en reconocer y expresar emociones, poco se sabe de la capacidad que poseen las personas con autismo de reconocer las emociones que se encuentran dentro de un estímulo como puede ser la música.

Leo Kanner (1943 citado en Heaton 2009) es el primero en describir la extraordinaria memoria musical presente en las personas con autismo, reportando comportamientos musicales exepcionales. Partiendo de esta idea P. Heaton (2009), investiga sobre la capacidad de procesamiento musical que poseen los niños con TEA no savants, en relación a las personas con desarrollo típico.

La autora desarrolla la idea de que las personas con TEA presentan un aumento de la atención en relación a la música, significativamente mayor que personas con desarrollo típico y esta diferencia aumenta la posibilidad del desarrollo del oído absoluto1 (Absolute pich ability). La información perceptual dentro de los dominios creativos como el musical, provee valor afectivo al proceso de escucha, al estar aumentada la sensibilidad hacia dichos aspectos, se aumenta el nivel de motivación para desviar la atención hacia este estímulo.

Heaton determina que la persona con autismo posee un procesamiento superior en relación a lo que se llama propiedades de orden menor en la música (timbre, intervalo, melodía, ritmo etc.)Y eventualmente este oyente activo comprende y procesa también aspectos de mayor nivel en la música como las estructuras musicales. En 1999 la misma autora realiza un experimento donde comprueba que los niños con TEA pueden reconocer la connotación emocional circunscripta en un modo musical, al igual que los controles con desarrollo típico, pero no pueden dar cuenta de esto verbalmente presentando un grado II de alexitimia. Si la persona con TEA puede identificar la emoción en la música, aunque sea incapaz de verbalizarla, puede encontrar en este medio un vehículo para expresar la emoción.

En 2013 Quintin, Bhatara, Poissant , Fombonne & Levitin retoman la idea de la existencia de un procesamiento diferencial de los estímulos musicales en las personas con autismo. Los autores consideran que los individuos con TEA presentan un estilo de procesamiento diferente y dicho estilo determina una tendencia de los individuos a enfocarse en los detalles, que resulta en un alto rendimiento en el procesamiento de los elementos de menor nivel en la música, resultando muchas veces en el desarrollo del oído absoluto. Este estilo cognitivo diferencial explicaría el rendimiento superior que los niños y adultos con autismo de alto rendimiento manifiestan en los niveles de procesamiento audiotemporal y audioconstructivo presentes en el dominio auditivo. A partir de este apoyo teórico se desarrolla un puzzle para evaluarlo. Los resultados arrojan que los sujetos con TEA no presentaron ningún tipo de diferencia con respecto a los controles, en relación al procesamiento de altos niveles estructurales de la música y tampoco se encuentran diferencias en relación, al reconocimiento de emociones dentro del estímulo musical.

Los experimentos puntualizados hasta el momento describen el rendimiento de las personas con TEA en relación al procesamiento de la música y determinan que pueden identificar las emociones subyacentes en un estímulo musical.

Allen, R. Hill, E. & Heaton, P. (2009) realizan una encuesta semi-estructurada con doce adultos con autismo de alto rendimiento y evalúa la motivación que lleva a los sujetos a escuchar música y las características que le otorgan a la misma. La motivación resultante está relacionada con la activación emocional (emotional arousal) que sienten frente al estímulo musical, a pesar de no poder dar cuenta de esto verbalmente (grado II de alexitimia) y las características que le otorgan al estímulo están relacionadas a inducir estados energizantes y se destaca una valoración de tipo artística en algunos y más emocional en otros.

A partir de este primer experimento en 2009, Allen, Davis & Hill (2012) realizan un estudio más extenso en relación a la capacidad que poseen las personas con autismo, de procesar las emociones dentro de un estímulo musical y la posibilidad de verbalizar este estado emocional. La idea de Allen et al. Consiste en comparar adultos con autismo de alto rendimiento con un grupo control para determinar dos tipos de respuesta emocional a la música teniendo en cuenta el componente psicológico y el componente verbal. Este experimento también realiza un control sobre el grado de alexitimia de los participantes. Hill et al. (2004 citado en Allen, Davis & Hill 2012) destaca que el 85% de los adultos con autismo evaluados posee algún grado de alexitimia.)

En relación al componente cognitivo de la música el autor determina que los oyentes reaccionan a la música con la activación del sistema nervioso autónomo, especialmente con cambios en la conductividad de la piel. Los autores consideran que “la música puede causar cambios en el estado afectivo del oyente incluyendo modificaciones fisiológicas asociadas con emociones normales” (Allen et al. 2012 p 433) cuando al oyente se le solicita una respuesta verbal a la experiencia de la escucha, responderá utilizando términos que dan cuenta de cualquier nivel del espectro de estados afectivos conocido como emoción.

El autor establece dos etapas dentro del procesamiento de la emoción en la música: la primera relacionada con un bajo nivel de respuesta emocional correspondiente a la valencia (triste/ alegre) y el nivel de activación fisiológica (arousal) y la segunda etapa determinada con el darse cuenta consciente de la emoción que incluye identificarla por su nombre. El experimento no destaca diferencias entre los grupos en la primera etapa de procesamiento. Si en cambio se determinan diferencias en relación a la capacidad de dar una respuesta verbal hacia la música.

El grado importante de alexitimia presente en los adultos con TEA marca una diferencia con los controles en cuanto a la segunda etapa de procesamiento de la emoción, que incluye la verbalización de los estados emocionales, aunque fisiológicamente los experimenten como las personas con desarrollo típico.

Caria, Venutti & De Falco en 2011 considerando que la persona con TEA posee un déficit en la capacidad de verbalización de la emoción contenida en la música, pero que no poseen ningún impedimento fisiológico para experimentarla, utilizan la técnica de neuroimagen para determinar si existen diferencias en cuanto a las zonas cerebrales que se activan en las personas con TEA y los controles con desarrollo neurológico típico (neurotipical individuals). El experimento se realiza mediante diferentes estímulos musicales organizados con la valencia alegre, triste y control (estímulos musicales al azar sin estructura rítmica).

Los autores determinan que la activación de ciertas áreas cerebrales como “la corteza pre-frontal medial, la corteza óbito frontal, parte dorsal de cuerpo estriado, el tálamo, el área tegmental ventral y el hipocampo sugiere que los componentes afectivos de la música fueron procesados a diferentes niveles, específicamente, a nivel fisiológico” (Caria et al. 2011 p2844) también llamado procesamiento emocional de primer orden. Asimismo han indicado la activación de las áreas límbicas y meso límbicas que están relacionadas con la recompensa y la emoción, lo que determinaría un mayor nivel de procesamiento emocional. Finalmente la actividad en la corteza pre-frontal sugiere un alto nivel de procesamiento que puede relacionar con la recompensa y los procesos top-down en la regulación de la emoción intensa.

A diferencia del procesamiento emocional de primer orden las personas con autismo han mostrado reducida actividad en la ínsula anterior izquierda, área determinante en la representación de la activación (arousal) de estados internos corporales, la conciencia emocional de segundo orden, la conciencia y la alexitimia, condición que podría determinar los déficits de las habilidades sociales y dificultades en el procesamiento cognitivo de las emociones.

“Nuestros resultados también proveen la justificación neurobiológica para el uso de las terapias musicales en los síndromes del espectro autista, que parecen resaltar la habilidades emocionales y facilitar la comunicación en estos pacientes” (Caria et al. 2011p2846)

Conclusión:

A partir de los trabajos revisados, que muestran evidencia similar con diferentes tipos de experimentos, podemos determinar que la música ofrece una motivación natural en la persona con TEA. La desviación de la atención hacia los componentes musicales sucede de forma espontánea y la posibilidad de experimentar fisiológicamente los estados emocionales de la música la constituyen como “un vehículo importante para el desarrollo de las relaciones intersubjetivas favoreciendo la atención sostenida y al comunicación no verbal” (Quintín et al. 2012 p274). En otras palabras, la musica facilita que las personas con TEA puedan relacionarse con los demás, puedan prestar mayor atención a las distintas tareas que se le presentan y puedan expresarse mediante otro lenguaje que no es el verbal, habilitando una nueva forma de mejorar la calidad de vida de estas personas y constituyendo a la musicoterapia como una herramienta privilegiada para el tratamiento de esta patología.

Fuente:Autismo diario.

Modificado por última vez en Jueves, 30 Abril 2015 10:16
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